SNOWMAN
Un postre de vitrina con espíritu navideño, pensado desde una imagen muy reconocible: un muñeco de nieve. La idea es llevar esa figura a una pieza fresca, cremosa y divertida, con técnicas que se pueden adaptar a otros postres de temporada.
Lecciones que encontrarás en esta clase:
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Receta descargable
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Piel de limón amarillo confitada
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Cremoso de queso, miel y jengibre
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Ramas de chocolate en agua helada
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Nariz de chocolate moldeable
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Bases de palomitas y quinoa
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Baño de chocolate blanco
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Ensamblaje de Snowman
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Acabado y presentación
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Ir a esta claseY si hacemos un muñeco?
Hacer un muñeco de nieve tiene su encanto, aunque no siempre tengamos nieve a mano. En la cocina podemos resolverlo con un poco de imaginación, chocolate blanco y unos globos. Sí, globos: esta vez nos ayudarán a darle forma al cuerpo y la cabeza. La bufanda ya veremos si le hace falta.
Se nos antojaba que dentro llevara algo cremoso y fresco. Queso, miel, un toque de jengibre y limón amarillo terminaron de darle estructura al sabor final. Para la base quisimos salir de la clásica galleta desmoronada y probar con palomitas y quinoa inflada: tienen un crujiente ligero, lleno de aire, que nos parecía más acorde con la idea de nieve. Porque nadie sabe a qué debería saber un muñeco de nieve, pero su aspecto te hace imaginar cierta ligereza al morderlo. Nos gustaba que la base acompañara esa expectativa y cediera fácilmente bajo la cuchara. Hasta en un postre así de juguetón, la textura ayuda a que lo que ves tenga sentido cuando lo comes.
En clase trabajaremos cómo airear un cremoso y conseguir que conserve la forma, además de usar recursos sencillos para construir los detalles: hasta el agua helada nos servirá para hacer ramas de chocolate. Después reuniremos las piezas y les daremos un acabado que recuerda a la nieve. Lo difícil será decidir por dónde empezar. Nosotros no prometemos respetarle la cabeza.